En Valencia, España, Kosner Baskonia derrotó al Barça por 70-67 en la segunda semifinal de la Copa del Rey 2026 y se clasificó para la final, donde enfrentará al Real Madrid. El partido, celebrado en la ciudad organizadora del torneo, fue un choque de contrastes: dos equipos concebidos para anotar mucho que terminaron protagonizando un duelo de baja puntuación y nervios.

La narrativa del encuentro cambió en el último periodo. Tras cuarenta minutos de errores y juego trabado, Baskonia firmó un parcial final de 9-21 que volcó el resultado a su favor, con el estadounidense Trent Forrest asumiendo el liderazgo en los minutos decisivos y llevando al equipo vitoriano a la victoria. Fue un cuarto de paciencia y contundencia, más físico que estético, que dejó al Barça desajustado y sin la frescura necesaria.

El Barça empezó con autoridad, imponiendo ritmo y acierto para cerrar el primer cuarto 21-16. Will Clyburn, eléctrico en los primeros minutos, sumó nueve puntos y puso el tono; Nico Laprovittola y Kevin Punter castigaron desde el perímetro y llevaron a la afición culé a soñar con un control cómodo del partido. Sin embargo, la intensidad decreció y el juego se hizo más áspero. Punter, recién recuperado de una lesión, no consiguió sostener el tiro que había mostrado en la fase inicial, y el equipo azulgrana fue perdiendo chispa.

Baskonia, vestido de blanco en un duelo de fuerte impronta 'azulgrana', respondió con paciencia. El equipo vitoriano cerró espacios, subió la intensidad defensiva y llevó el ritmo a un terreno menos vistoso pero más efectivo. El segundo cuarto ya mostró la remontada trabajada que condujo al descanso con un 37-38 favorable a los visitantes. La clave estuvo en imponer un juego físico y manejar los tiempos, más que en la belleza ofensiva.

Esta clasificación devuelve a Baskonia a una final de Copa del Rey tras 17 años, será su décima final; la última vez que disputaron la definición fue en 2009, cuando vencieron al Unicaja Málaga en Madrid, y en su palmarés figuran seis títulos. Para la hinchada vitoriana es un regreso que revive memorias y reafirma una identidad competitiva que ha tenido altibajos en la última década.

El choque dejó imágenes para el público joven: la tensión en las pantallas del pabellón, los cambios de ritmo en redes y la sensación de que, a pesar de la baja anotación, cada canasta valía el doble. Para el Barça es una derrota dura de digerir, que plantea preguntas sobre la gestión física del plantel y la capacidad de lectura en momentos cerrados. Para Baskonia, en cambio, es la confirmación de una madurez colectiva que privilegia el orden defensivo y la toma de responsabilidad en instantes clave.

El cierre de la jornada será la final contra el Real Madrid, el gran dominador del baloncesto español en las últimas décadas. El choque en Valencia plantea un relato atractivo: la vigencia del proyecto madrileño frente a la resurrección vitoriana. En términos prácticos, Baskonia debe ahora recuperar piernas y evitar la euforia temprana; el calendario y la capacidad física marcarán si este equipo puede convertir la sorpresa en título.