Estudios de ligas, reguladores y organismos especializados muestran que apostar no crea audiencia desde cero, pero sí aumenta el tiempo de atención, el seguimiento de partidos y el valor económico del fútbol. Las apuestas deportivas online se han convertido en una de las fuerzas que están transformando el consumo global del fútbol.

Aunque la evidencia internacional no demuestra que legalizar el betting aumente automáticamente la audiencia total de las ligas, distintos estudios y reportes institucionales coinciden en un efecto claro: quienes apuestan siguen más partidos, permanecen más tiempo frente a las transmisiones y participan con mayor intensidad en el ecosistema digital del deporte. Uno de los antecedentes más citados proviene de Estados Unidos.

El informe “State of the States” de la American Gaming Association (AGA) señala que el 92% de los apostadores declara que es más probable que vea un partido cuando ha realizado una apuesta. Este resultado ha sido interpretado por analistas del sector como una señal de que el betting incrementa el nivel de atención del público sobre los eventos deportivos, aumentando el tiempo de seguimiento y la frecuencia con que los aficionados consumen partidos.

El cambio se aceleró tras el fallo Murphy v. NCAA de la Corte Suprema de Estados Unidos en 2018, que permitió a los estados autorizar apuestas deportivas.

Desde entonces, el mercado legal se expandió rápidamente y las grandes ligas comenzaron a integrarlo a su estrategia comercial. La NFL, por ejemplo, firmó acuerdos con operadores como Caesars, DraftKings y FanDuel, señalando que estas alianzas permitirían ofrecer a los fanáticos “formas nuevas y distintas de interactuar y relacionarse con el deporte que aman”, incorporando datos oficiales, estadísticas en tiempo real y nuevas experiencias durante las transmisiones.