La misma pantalla que normalmente muestra el avance de ventas de la empresa ahora emite, en silencio, los partidos del Mundial 2026. Eso es lo que vive Felipe Veloz, de 35 años, en su oficina de Las Condes. Junto a sus compañeros se organizaron para sintonizar los encuentros durante la jornada, mirando de reojo la pantalla entre una tarea y otra, comentando en voz baja las jugadas polémicas y los goles en condiciones dudosas.

La situación la comparten miles de fanáticos en Chile, un país que no clasifica al torneo pero que sigue el campeonato con atención. El problema es el horario: la mayoría de los partidos coinciden con la jornada laboral chilena, lo que obliga tanto a trabajadores como a empleadores a tomar posición.

En la agencia donde trabaja Oscar Castro, de 30 años, instalaron monitores en las puntas de las mesas para transmitir los partidos durante el día. "A veces con volumen, a veces sin volumen, pero ahí podemos ver los partidos", cuenta Castro. El sistema es informal pero funcional: quien necesita concentrarse puede hacerlo; quien quiere seguir el marcador, también.

Las empresas más abiertas van más lejos y habilitan salas de conferencias con proyectores y ambientación temática para el partido del día. La misma sala donde se discuten presupuestos se transforma, por noventa minutos, en punto de encuentro entre compañeros.

Maximiliano Hurtado, director del Magíster en Dirección de Personas de la Universidad de los Andes, ve en estas iniciativas algo más que entretenimiento. Para él, la clave está en lo que el mundo de los recursos humanos llama "experiencia del colaborador": entender quiénes son las personas que forman un equipo, qué los mueve y cómo mantener su compromiso en medio de un evento de alto impacto cultural.

Ignorar el Mundial como fenómeno genera más fricción que gestionarlo con reglas claras, advierte Hurtado. Un partido en silencio en el fondo de la sala es menos disruptivo que diez empleados mirando el celular a escondidas.

Las empresas que aún no han definido una política tienen pocas semanas para hacerlo. El Mundial 2026 se extiende hasta mediados de julio, y las instancias de eliminación directa concentrarán aún más la atención de los fanáticos en pleno horario de trabajo.