El día en que Pablo Neruda se hizo el dormido para evitar ser detenido por Carabineros Perseguido tras la promulgación de la llamada Ley Maldita, en 1948, Pablo Neruda emprendió una arriesgada fuga hacia el sur de Chile. En el camino cambió de refugios, burló controles policiales y debió ocultar hasta su característica voz para evitar la captura.
De los discursos virulentos contra el gobierno de Gabriel González Videla, a la carretera. En 1948 el poeta Pablo Neruda debió tomar el camino de la clandestinidad cuando se declaró la Ley de Defensa Permanente de la Democracia (Ley 8.987), también conocida popularmente como “Ley Maldita”, que proscribió al PC.
Neruda era precisamente un orgulloso militante del PC y en su representación había sido elegido senador por la Agrupación Provincial Tarapacá y Antofagasta en 1945. Por entonces era ya una celebridad de las letras, gracias al éxito temprano que logró con sus primeros libros, como Veinte poemas de amor y una canción desesperada y Residencia en la Tierra.
Por ello, entendía bien que él era uno de los nombres importantes a capturar por el gobierno. Empezó así una frenética huida.
“Cambiaba de casa casi diariamente -recuerda en sus memorias Confieso que he vivido-. En todas partes se abría una puerta para resguardarme.