Destinar millonarias sumas de dinero a la financiación de campañas fue una constante para ocupar una curul en el Congreso de Colombia. Los informes oficiales muestran que la inversión puede superar incluso a la de una candidatura presidencial, pero el gasto millonario no siempre garantiza la obtención de un puesto.
En las elecciones legislativas para el periodo 2026-2030, los congresistas y candidatos que más aportaron recursos provinieron del Senado y la Cámara de Representantes. La lista incluye a Jhony Besaile (Partido de la U), que invirtió $1.289.000.000 para obtener 107.469 votos; Wilmer Carrillo, con $1.252.000.000 y 125.256 votos; y Juan Carlos Garcés (Partido de la U), que destinó $1.210.000.000, apoyado en recursos propios y familiares, reveló Cambio.
Ahora puede seguirnos en nuestro WhatsApp Channel y en Facebook También sobresalen Óscar Sánchez (Partido Liberal), Jhon Amaya (Alianza Verde) y Edgardo Espitia (Cambio Radical), que, tras gastar $1.137.000.000, logró ser el más votado de su lista. Estos montos reflejan la influencia del dinero y la desigualdad en la política colombiana, pero algunas campañas costosas no se tradujeron en un escaño en el Congreso, mientras otras, con menos recursos, sí lo consiguieron.
El desembolso destinado a campañas legislativas, en algunos casos, rebasó el de aspiraciones presidenciales, según el medio citado. Entre quienes lograron escaño resalta Besaile, heredero de un clan de Córdoba, que obtuvo su tercer periodo parlamentario bajo investigación judicial.
Por su parte, Carrillo centró su inversión en propaganda y enfrenta un proceso legal por presuntas irregularidades en la gestión pública. Garcés consolidó su candidatura con el apoyo de la estructura de Dilian Francisca Toro en el Valle del Cauca.