El gobierno cerró el miércoles un triunfo ajustado en el Senado: 26 votos a favor de la megarreforma, exactamente el mínimo requerido en la Cámara Alta de 50 integrantes. Menos de 24 horas después, el Ejecutivo dejó en claro que ese resultado no cambiará su forma de operar.

El ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, lo dijo sin rodeos este jueves en T13 Radio. La estrategia para la votación en particular, que el gobierno busca completar durante julio, seguirá siendo la misma: conversaciones directas con parlamentarios de oposición, uno a uno, sin pasar por los partidos.

"Las más promisorias son las conversaciones que se han hecho con algunos parlamentarios en particular", afirmó Quiroz. El ministro argumentó que las tensiones internas de la oposición hacen imposible llegar a acuerdos institucionales. Cuando una colectividad no quiere dividirse, explicó, termina presentando condiciones más extremas que complican cualquier avance.

La lectura del Ejecutivo es que esa misma división opositora trabaja a su favor. Si los partidos no pueden comprometerse sin quebrarse, el camino es convencer a los parlamentarios por separado, confiando en que ellos arrastren a sus compañeros de bancada.

Desde la oposición, la postura es otra. Sus representantes acusan a La Moneda de haber renunciado a construir acuerdos amplios, optando por una negociación fragmentada que dificulta llegar a un texto con respaldo mayoritario.

Quiroz descartó que el gobierno necesite sumar más votos a los 26 ya obtenidos. "Quisiéramos más apoyo", dijo, pero insistió en que lo prioritario es despachar el proyecto antes de que termine julio.