La exposición “Picasso: Raíces Bíblicas” en la Catedral de Burgos ofrece una mirada nueva sobre el trabajo de Pablo Picasso, resaltando la huella de la iconografía cristiana en su arte. Organizada por la Fundación Almine y Bernard Ruiz-Picasso, la muestra reúne 44 obras prestadas por instituciones como el Museo Reina Sofía y el Museo Thyssen-Bornemisza, bajo la curaduría de Paloma Alarcó.
La exhibición desafía la percepción común sobre Picasso al presentar su arte bajo el prisma de los valores y símbolos religiosos. La exposición revela que las imágenes y temas de inspiración cristiana, como la paloma, escenas familiares devotas y la maternidad, aparecen de manera recurrente en la obra de Picasso.
Aunque el artista era conocido por su ateísmo y su simpatía con el comunismo, la nueva mirada destaca cómo su formación y experiencias tempranas influyeron en la presencia constante de lo religioso a lo largo de distintas etapas creativas. El vínculo de Picasso con la religión y su formación temprana La educación religiosa de Pablo Picasso comenzó en su infancia en Málaga, donde asistía a misa acompañado de su madre.
De acuerdo con Artnet News, al mudarse a Barcelona, su padre —también pintor y docente— impulsó su participación en la Escuela de Artes y Oficios con la aspiración de que se formara como pintor religioso. Entre sus primeras obras destaca "El monaguillo" (1896), donde la perspectiva se sitúa a nivel del joven acólito.
Ese mismo año, Picasso presentó "Primera comunión" en la Exposición de Bellas Artes y Oficios de Barcelona, recibiendo atención local por su dominio de la iconografía sacra. Si bien pronto se alejaría de los modelos artísticos tradicionales, estas piezas demuestran que el lenguaje visual cristiano fue fundamental en su formación.