El desabastecimiento de pellet, el combustible hecho de aserrín comprimido que se usa en estufas para calefacción, se agudizó en las últimas semanas en el sur de Chile. En la región de Los Ríos, con capital en Valdivia, los locales que todavía tienen stock limitan la venta a un máximo de 10, 5 o incluso 3 bolsas por persona.

Las escenas se repiten en distintas ciudades sureñas: filas de personas que salen de madrugada para intentar comprar pellet y que muchas veces vuelven a sus casas sin haber conseguido nada. En los locales sin existencias, la frase que más se escucha en la puerta es simple: "no hay pellet".

Quienes sí lograron comprar constataron además un aumento del valor del producto, justo en medio de las bajas temperaturas y las lluvias que azotan la zona.

Lizandro Maragaño, dueño de la marca Río Pellet y productor del combustible, explicó a Radio Bío Bío que el problema tiene varias causas. La principal es la falta de materia prima: los aserraderos redujeron su producción y hay menos biomasa (los restos de madera con que se fabrica el pellet) disponible en el mercado.

A eso se suma un factor de comportamiento de los propios consumidores. Según Maragaño, muchas familias no compraron su pellet durante el verano, cuando la demanda es baja y el precio suele ser más conveniente. Esa falta de planificación se traduce ahora en una presión de compra concentrada justo en pleno invierno, cuando la necesidad es más urgente.

El propio productor detalló que entre diciembre de 2025 y febrero de 2026 sus ventas fueron tan bajas que debió suspender la producción y enviar a sus trabajadores de vacaciones, una decisión que hoy se refleja en menos stock disponible para enfrentar la temporada fría.

Desde el Gobierno han sostenido que no existe un quiebre de stock a nivel nacional, una versión que ha sido cuestionada por vecinos y comerciantes de la zona, quienes han pedido a las autoridades salir a terreno para constatar las filas y la escasez que se vive en distintas localidades del sur del país.