María M.Mur Santiago de Chile, 19 may (EFE).- El hantavirus es una "enfermedad huérfana", que despierta poco interés en la industria farmacéutica por su baja prevalencia, pero que desató una alerta mundial hace dos semanas debido al brote desatado en el crucero MV Hondiusen. PUBLICIDAD Un grupo de científicos chilenos, sin embargo, lleva más de una década desarrollando una vacuna terapéutica basada en anticuerpos, que ha dado resultados prometedores en roedores y que ahora necesita una financiación millonaria para poder probarse en humanos.
La doctora María Inés Barría, investigadora de la Facultad de Medicina de la Universidad San Sebastián, lidera desde 2014 un equipo interdisciplinar que investiga la reacción del sistema inmune a la cepa Andes, la única variante conocida que puede transmitirse entre humanos y la responsable del brote en el crucero donde hubo 10 contagios y tres muertos. PUBLICIDAD "Es una infección endémica de Chile y Argentina, que es un grave problema de salud pública, con altos índices de mortalidad y que afecta en especial a las zonas rurales", dice a EFE la microbióloga, oriunda de Puerto Montt, una ciudad patagónica ubicada a 1.000 kilómetros al sur de Santiago, donde el hantavirus no es ningún desconocido.
"No tiene tratamiento específico ni vacunas disponibles", agrega Barría, sentada en uno de los laboratorios de la universidad. PUBLICIDAD En lo que va de año, en Chile se han registrado un total de 41 casos y 14 fallecidos, lo que representa una letalidad del 34 %, según datos del Ministerio de Salud.
La rareza de esta cepa, que solo es transmitida por una especie de roedor silvestre nativo de Suramérica -conocido como 'colilargo'-, llevó a Barría a empezar a "estudiar el suero de pacientes sobrevivientes" y a descubrir que "los anticuerpos eran algo fundamental". PUBLICIDAD "Lo que hicimos fue caracterizar y desarrollar dos anticuerpos recombinantes, que son 100 % humanos y que tienen el potencial de ser utilizados como tratamiento", indicó.
Los anticuerpos se enviaron a los laboratorios Rocky Mountain de Montana (Estados Unidos), dependientes de los Institutos Nacionales de Salud (NIH, por sus siglas en inglés), y al Instituto Robert Koch de Alemania, donde fueron inyectados en hámster sirios dorados, que antes habían sido infectados "con dosis potencialmente letales de hantavirus". PUBLICIDAD Barría aún recuerda aquel momento en el que pudieron gritar '¡Heureka!': "Todos los hámsters que se inyectaron con los anticuerpos sobrevivieron.