La Comisión de Educación del Senado reunió este jueves a parlamentarios y autoridades del Ejecutivo en la sede del ex Congreso en Santiago. El objetivo: continuar revisando las indicaciones presentadas al proyecto de Sala Cuna Universal. Lo que siguió fue una sesión tensa, con interrupciones y desacuerdos que no se limitaron a las letras chicas del texto.
El proyecto busca ampliar el acceso a sala cuna a todas las trabajadoras del país. Hoy ese derecho existe solo para mujeres que se desempeñan en empresas con 20 o más empleadas. La iniciativa apunta a eliminar ese umbral, pero el debate sobre cómo financiarlo y qué principio lo debe guiar lleva semanas sin resolverse.
El punto de mayor tensión llegó con la discusión sobre si los niños y niñas deben ser reconocidos como sujetos de derecho en el texto de la ley. La senadora Yasna Provoste, de la Democracia Cristiana (DC), argumentó que sí, y eligió una analogía histórica para ilustrar su postura. "No quisiera haber estado presente en esta discusión cuando se discutieron los ocho años de educación obligatoria. ¿Qué hubiese dicho el ministro del Trabajo en ese tiempo? 'No, los niños al trabajo, si eso es lo que tienen que hacer'", señaló.
El ministro del Trabajo, Tomás Rau, respondió de inmediato y rechazó la comparación. "Imputar una acción a este ministro del Trabajo que trabajen los niños de ocho años, senadora, con respeto, por favor", replicó. Rau consideró que la ironía cruzó una línea.
El financiamiento también dividió a la comisión. La senadora Beatriz Sánchez, del Frente Amplio (FA), advirtió que el copago contemplado en el proyecto, la parte del costo que debería asumir cada familia, contradice el espíritu de la reforma. "Va a haber mujeres que no van a poder sostener ese copago. Entonces, eso le va a quitar la universalidad", afirmó.
Desde la izquierda también rechazaron que parte del financiamiento provenga de una rebaja en las cotizaciones al Fondo del Seguro de Cesantía (FSC), el mecanismo que protege a los trabajadores frente al desempleo. La crítica fue directa: no se puede recortar esa protección para financiar otro beneficio. "Desvestir un santo para vestir otro", dijeron. Rau insistió en que el FSC cuenta con recursos suficientes para sostener ambas prestaciones sin afectar la cobertura de desempleo. La comisión no votó ninguna indicación en esta sesión: el debate sobre el financiamiento y el copago seguirá en las próximas semanas.