La visita de Angie Corine a La Moneda generó una reacción que dice mucho más de sus crÃticos que de la propia artista. Porque el problema, al parecer, no era que una cantante entrara al Palacio de Gobierno.

Tampoco que una figura extranjera expresara simpatÃa por el proyecto polÃtico que representa José Antonio Kast. El verdadero problema fue otro: que esa artista no cantaba desde los códigos de la izquierda.

Angie Corine, artista urbana estadounidense radicada en España, llegó a Chile en el marco del Liberty Fest, un encuentro realizado en Santiago bajo la consigna de la libertad económica e individual. Luego fue recibida por el presidente José Antonio Kast en La Moneda, visita que ella misma destacó públicamente y que agradeció al foro que hizo posible su paso por Chile.

 Hasta ahÃ, el hecho podrÃa haber sido comentado como lo que fue: una visita de una artista con opinión polÃtica explÃcita. Pero ocurrió algo más revelador.

Ciertos sectores de oposición reaccionaron como si la cultura fuese una concesión que solo ellos pueden administrar. Como si el arte fuese legÃtimo solo si se reza a Marx o a sus discÃpulos.