Este jueves se conmemoran 160 años del natalicio de Eloísa Díaz, la primera mujer en obtener un título universitario en Chile y en toda Sudamérica, en su caso el de médica cirujana. La Universidad de Chile marcó la fecha poniendo a disposición digital el archivo de su obra, resguardado por el Archivo Central Andrés Bello, según informó Cooperativa.
La importancia del gesto va más allá de la conservación patrimonial. El trabajo de Díaz traza una línea directa entre el Chile del siglo XIX y los debates actuales sobre género y academia: sus escritos describen la historia de la educación superior de fines del 1800 e influyeron en las políticas de igualdad que vinieron después.
Su ingreso a la universidad fue posible gracias al Decreto Amunátegui, promulgado durante el gobierno de Aníbal Pinto, presidente de Chile entre 1876 y 1881. Ese decreto autorizó a las mujeres a ingresar a los planteles universitarios y a obtener títulos profesionales en las mismas condiciones que los hombres, quebrando una exclusión que hasta entonces era norma legal.
Díaz egresó de la Facultad de Medicina el 25 de diciembre de 1886 con una memoria de prueba titulada "Breves observaciones sobre la aparición de la pubertad en la mujer chilena y de las predisposiciones patológicas propias del sexo". El texto funciona como dos documentos a la vez: investigación científica rigurosa y declaración política en una época en que el sufragio femenino aún era una conquista pendiente.
"Lo que ella llamaba 'preocupación social' o 'prejuicios' son los antepasados directos de lo que hoy tipificamos como sesgos de género, micromachismos y violencias estructurales", dijo Denisse Quijada, directora de Igualdad de Género de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile. Para Quijada, esa denuncia apunta al androcentrismo y a la jerarquía médica que, a su juicio, persiste en menor proporción hasta hoy.
El Archivo Central Andrés Bello también resguarda el manuscrito "Obras que presentaré al congreso i a la esposición de hijiene", con la ortografía propia del siglo XIX, que registra la actividad pública de Díaz como funcionaria de salud, una dimensión menos conocida de su trayectoria.
"Fue la primera en cruzar una puerta que había estado cerrada para la mitad de la humanidad en nuestro país. Su entrada a nuestra casa de estudios inspiró un principio que hoy es política institucional: el derecho de las mujeres a ocupar los espacios de generación de conocimiento", sostuvo Quijada. El Archivo Central Andrés Bello mantiene estos documentos accesibles de forma permanente para investigadores y público general.
