José Pablo Arellano, economista chileno, exdirector de Presupuestos y expresidente ejecutivo de Codelco, la empresa estatal que explota el cobre en Chile, planteó que el país podría estar entrando en un nuevo período de precios altos para el metal rojo. Sin embargo, advirtió que esa bonanza por sí sola no garantiza mayor desarrollo para el país.
Arellano, quien también fue ministro de Estado y es economista de la Universidad Católica con doctorado en la Universidad de Harvard, en Estados Unidos, publicó un documento de 12 páginas donde retoma una reflexión que hizo en 2015, cuando escribió un análisis sobre el fin del anterior superciclo del cobre. Un superciclo es un período prolongado de precios altos en una materia prima, impulsado por una demanda sostenida que supera la oferta disponible. Hoy, dijo, la pregunta cambia: no cómo enfrentar el fin de la bonanza, sino cómo aprovecharla mientras dura.
El cobre se cotiza actualmente en US$ 6,6 la libra, unidad de medida equivalente a 453 gramos que se usa en los mercados internacionales para fijar el precio del metal. Es un nivel que, según el economista, podría marcar el inicio de un cuarto ciclo favorable desde 1990.
"La diferencia entre una bonanza transitoria y un verdadero impulso al desarrollo dependerá de nuestra capacidad para transformar mayores ingresos en mayor productividad, más inversión, innovación y mejores instituciones", escribió Arellano en el documento. "Ese es el desafío del nuevo superciclo", agregó.
El economista advirtió sobre un riesgo puntual: que la atención se concentre en repartir las rentas mineras (las ganancias extraordinarias que genera un precio alto) en lugar de invertir en productividad y crecimiento. "Sería un error volver a caer en esa trampa en este ciclo", planteó, en una alusión directa a lo ocurrido en la bonanza de la década de 2000.
Para sustentar su diagnóstico, Arellano repasó cuatro ciclos del cobre desde 1990. El primero, entre 1990 y 2004, tuvo precios bajos pero costos mínimos, lo que disparó la inversión y llevó la producción a 5,4 millones de toneladas. El segundo, entre 2005 y 2014, fue la gran bonanza: los precios se duplicaron, los márgenes de las mineras alcanzaron récords y los ingresos que recibió el Estado chileno se multiplicaron por seis. El tercero, entre 2015 y 2020, fue una etapa de ajuste, con precios más bajos y costos altos que comprimieron las ganancias y el aporte fiscal del cobre.
El cuarto ciclo, según Arellano, comenzó en 2021 y se caracteriza por valores del metal en niveles cercanos a máximos históricos, el mismo contexto que hoy lo lleva a plantear su hoja de ruta para que Chile no repita los errores de la bonanza anterior.