Donald Trump defendió este jueves su política arancelaria en una entrevista con CNBC, la cadena de noticias financieras de Estados Unidos, donde aseguró que las medidas comerciales que aplicó desde su regreso a la Casa Blanca también funcionan como herramienta de presión diplomática. La afirmación más llamativa: que los aranceles le permitieron detener "ocho guerras", sin precisar cuáles ni cuándo.
El presidente republicano dijo que amenazó con imponer gravámenes de hasta el 200% a varios países "como mecanismo de disuasión" en situaciones de tensión, y subrayó que "eso ha sido reconocido por distintos actores internacionales". Al justificar el uso de aranceles como instrumento de presión, declaró: "Creo que es algo muy estadounidense".
La entrevista se produce días después de que un tribunal federal de apelaciones validara la continuidad del gravamen global del 10% que Trump impuso en febrero. El fallo permite cobrar las tasas mientras avanza el proceso legal que cuestiona si el presidente tiene atribuciones para aplicarlas bajo la Sección 122 de la Ley de Comercio de 1974, una normativa que permite al ejecutivo imponer aranceles en situaciones de emergencia económica. Los gravámenes vencen a fines de julio si el Congreso no los extiende.
Trump también abordó la situación con Irán y el estrecho de Ormuz, la vía marítima estratégica que conecta el golfo Pérsico con el océano Índico. Calificó la operación estadounidense en la zona de "muro de acero" e insistió en que el objetivo es "la desnuclearización de Irán". "No se puede permitir que tengan un arma nuclear", advirtió.
En el plano tecnológico, Trump defendió la expansión de la industria de semiconductores y situó tanto la política comercial como el desarrollo de la inteligencia artificial en la competencia directa con China. "Si no lo hacemos nosotros, lo hará China", dijo, antes de agregar: "Estamos liderando sustancialmente en IA sobre cualquier otro país".
El mandatario no confirmó si el gobierno estudia una participación del 5% en OpenAI, la empresa creadora de ChatGPT, como adelantó el diario económico Financial Times. Solo señaló que el ejecutivo ya tiene participación en Intel y evitó dar detalles sobre posibles inversiones adicionales en el sector tecnológico.

