• En la medianoche de este sábado 4 de abril los relojes se atrasarán en una hora, medida que, según expertos, puede provocar alteraciones en el sueño, fatiga, irritabilidad y menor concentración. Expertos advierten que el ajuste afecta el ritmo circadiano y puede intensificar cuadros de ansiedad o estrés, especialmente en niños y adultos mayores, reactivando la discusión sobre la pertinencia de mantener estos cambios horarios en el país.
Este sábado se concretará un nuevo cambio de hora en el país, una medida que, aunque habitual, vuelve a instalar el debate sobre sus efectos en la vida cotidiana de las personas, especialmente en ámbitos como la salud mental, el rendimiento laboral y los trastornos del sueño. El ajuste horario, que implica atrasar los relojes en una hora a partir de las 0:00 horas de este sábado (o medianoche del domingo) busca optimizar el uso de la luz natural durante los meses de invierno.
Sin embargo, especialistas advierten que este tipo de modificaciones no son neutras para el organismo humano. Diversos estudios han demostrado que los cambios de hora pueden alterar el ritmo circadiano, es decir, el “reloj biológico” que regula funciones esenciales como el sueño, la vigilia y la producción hormonal.
Esto puede traducirse en dificultades para dormir, fatiga, irritabilidad y una disminución en la concentración, especialmente durante los días posteriores al ajuste. Un análisis publicado en Sleep Medicine Reviews concluyó que la transición negativa afecta especialmente la duración y calidad del sueño, siendo los «cronotipos vespertinos» (personas noctámbulas) los que más sufren por la fragmentación del descanso.
Patricia Leiva, docente de Psicología de la Universidad del Alba, advierte que “aunque muchas veces se minimiza, el cambio de hora genera un impacto real en las personas, sobre todo en niños, adultos mayores y quienes ya presentan trastornos del sueño”. La especialista explica que uno de los efectos más comunes es el llamado “jet lag social”, una desincronización entre el horario biológico y las exigencias sociales.