La alta tasa de desempleo que está golpeando a nuestro país con una desocupación a nivel nacional que alcanzó un 8,9% durante el trimestre móvil enero-marzo 2026 (INE), representa uno de los mayores desafíos para las empresas y organizaciones del estado como el SENCE, por medio de la redefinición de su rol, apoyando los esfuerzos para el diseño de estrategias efectivas que contribuyan al incremento de la productividad laboral, la contención de costos y de retención de talentos, por medio del desarrollo de tecnologías digitales, como la automatización de los procesos de gestión y el uso de IA, lo que puede contribuir a una mayor eficiencia organizacional. Diversos estudios e informes de consultoras globales, foros económicos y centros de investigación confirman que la combinación de alta competencia, transformación digital y el teletrabajo, han flexibilizado el mercado laboral, facilitando la rotación de talentos.
Además, las proyecciones para el 2027 indican que las habilidades tecnológicas son un requisito predominante. World Economic Forum, Future of Jobs Report 2025, indicó que la adopción de tecnología y la IA están reestructurando las habilidades demandadas por las organizaciones; lo que implica que cerca del 60% de los trabajadores necesitan recapacitación (reskilling) en temas tecnológicos.
Es así como el Estado, por medio de organismos como el SENCE están llamados a focalizar sus esfuerzos en apoyar esta estrategia, por medio del diseño de programas efectivos que apoyen la formación del capital humano en estas materias y asociados a un buen sistema de control para asegurar que la utilización de recursos sea dirigida a objetivos específicos y alcanzar resultados en el corto plazo. En la actualidad, la gestión del talento humano contempla modelos híbridos, jornadas flexibles y una cultura adaptativa.
Esto exige revisar cómo se lideran los equipos, cómo se mide la productividad y las herramientas tecnológicas que se necesitan para mantener el necesario compromiso. Este escenario requiere líderes capaces de comunicarse efectivamente y de crear una cultura organizacional más allá de las oficinas físicas.
La capacidad adaptativa ya no es opcional, sino una necesidad constante para atraer y retener al mejor talento disponible. Los cambios en la forma de trabajar, el avance tecnológico y la necesidad de poner al colaborador en el centro están redefiniendo lo que significa cuidar el sentido y propósito de las organizaciones.