Llegó al convento de San Francisco, en Santiago, apenas unas horas después de aterrizar en Chile. Paolo Benanti, fraile franciscano de la tercera orden regular y principal asesor del Vaticano sobre inteligencia artificial (IA), no venía de vacaciones: lo esperaba una conferencia en la Pontificia Universidad Católica (PUC) para el lanzamiento de la iniciativa Nodo IA, y una conversación que lleva años aplazando el mundo entero.

"Las nuevas tecnologías se comieron parte de la realidad", dice Benanti con la calma del convento y la urgencia del tema. Para este teólogo e investigador romano, la pregunta ya no es si la IA va a transformar la sociedad. Ya lo hizo. La pregunta es quién controla esa transformación.

La visita a Chile coincide con uno de los momentos más cargados de su agenda. La reciente publicación de la encíclica Magnifica Humanitas, del Papa León XIV, lo ha convertido en una de las voces más solicitadas del mundo para hablar de tecnología, ética y fe. Un documento que, asegura, "probablemente no será ni el primero ni el último del Papa sobre el tema".

Profesor de la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma y también de la Universidad de Seattle, en Estados Unidos, Benanti acumula cargos que revelan la magnitud del problema que estudia: preside la comisión asesora sobre IA e información del gobierno italiano, integra el consejo asesor de las Naciones Unidas sobre la misma materia y dirige la comisión de ética del observatorio de IA del Ministerio del Trabajo de Italia.

El fraile llegó con una imagen que no se olvida fácilmente. Cuando el automóvil irrumpió en el siglo pasado, el mundo necesitó un Código del Tránsito para que humanos y máquinas pudieran coexistir sin destrozarse. Con la IA, estamos en la misma encrucijada, pero sin el reglamento. "Ahora necesitamos algo similar para coexistir con las nuevas máquinas", dice.

En marzo publicó en la revista francesa Le Grand Continent un artículo que generó revuelo en los círculos intelectuales europeos. Lo tituló "la herejía estadounidense", y en él sostiene que los dueños de las grandes plataformas tecnológicas no son simples hombres de negocios: son arquitectos de la realidad. Deciden qué vemos, cómo pensamos y qué existe en el espacio digital. "Elegir hoy entre un software u otro es una decisión política", advierte.

Esa convicción atraviesa también su libro El colapso de Babel, una reflexión sobre la crisis de la utopía digital que prometía liberarnos a través de internet. "Estamos despertando de los sueños de libertad que se generaron en los primeros años de internet", dice. El despertar, como casi todos, es incómodo.

La conferencia en la PUC marcó el inicio formal de Nodo IA, una iniciativa que busca articular la reflexión sobre inteligencia artificial desde una perspectiva ética en América Latina. Benanti tiene más de veinte publicaciones sobre el tema y continuará asesorando tanto al Vaticano como al gobierno italiano durante los próximos meses, mientras el Papa León XIV prepara lo que, según el fraile, podría ser una segunda encíclica dedicada a la tecnología.