Con el inicio del proceso, la mayoría de los contribuyentes desconoce que esta es una oportunidad única para optimizar su situación tributaria y transformar devoluciones de impuestos en ahorro patrimonial estructurado. Cada abril, miles de profesionales, ejecutivos y familias chilenas completan su declaración de renta sin detenerse a preguntarse si lo están haciendo bien.

Desde Lascar Wealth Management [1], firma especializada en gestión patrimonial integral, aseguran que el problema radica en que la Operación Renta no es solo un trámite ante el SII, sino el momento del año en que se hace visible con toda claridad el costo de no haber tenido un plan financiero. «Hacer la declaración de renta» y «usar la declaración de renta como herramienta de planificación patrimonial» son dos cosas completamente distintas.

La primera es reactiva: se completan los datos, se espera el resultado y se sigue adelante. La segunda es estratégica: se articulan decisiones de ahorro previsional, protección mediante seguros y estructura de inversión para obtener el máximo beneficio tributario dentro del marco legal vigente.

Para Lascar WM, la Operación Renta funciona como una radiografía financiera. Si al cerrar el ejercicio la carga tributaria es alta y no hay instrumentos que la mitiguen, es porque durante el año no hubo planificación.

Y eso tiene un costo concreto, no solo en impuestos pagados de más, sino en oportunidades de acumulación patrimonial desaprovechadas. «La declaración de renta es la señal de alerta más clara que existe sobre cómo se ha gestionado el patrimonio durante el año.