Un artículo publicado en la Revista Chilena de Pediatría reporta que la introducción del anticuerpo monoclonal Nirsevimab en la estrategia nacional para recién nacidos y lactantes hasta seis meses evitó cero muertes por virus respiratorio sincicial, VRS, en 2024 y 2025, y estimó un ahorro de hasta US$40 millones para el sistema de salud. La publicación fue elaborada por Enrique Paris, exministro de Salud y actual director médico de la Clínica Meds; Leonardo Basso, director del Instituto Sistemas Complejos de Ingeniería (ISCI) y académico de Ingeniería Industrial de la Universidad de Chile; y Cecilia González, exjefa del Departamento de Inmunizaciones del Ministerio de Salud (Minsal).
El VRS es el virus que más hospitaliza a lactantes en invierno, y en 2023 —según los autores— durante la temporada invernal fallecieron cuatro lactantes en Chile, lo que motivó la implementación de medidas preventivas. Nirsevimab es un anticuerpo monoclonal que se administra como profilaxis pasiva para reducir el riesgo de enfermedad grave por VRS en los primeros meses de vida. El Ministerio de Salud (Minsal) comenzó su administración en 2024 para recién nacidos y bebés hasta seis meses de edad.
En el artículo, los autores describen efectos sanitarios y económicos. Leonardo Basso aporta modelos que proyectaron una reducción en hospitalizaciones y menor presión sobre la red asistencial tras la administración del anticuerpo. Los análisis publicados combinan datos epidemiológicos y estimaciones económicas para calcular el potencial ahorro, aunque los autores advierten que esas cifras dependen de supuestos sobre circulación viral, cobertura y costos hospitalarios.
Enrique Paris señaló que "marcó un antes y un después en la respuesta que podía entregar Chile ante el VRS y sus graves consecuencias, tanto sociales como sanitarias en menores". Los firmantes reconocen la relevancia del resultado, pero piden prudencia: recomiendan revisar la estrategia vigente para decidir si requiere complementarse o ampliarse, porque hasta ahora el programa cubre solo a los recién nacidos y a lactantes hasta los seis meses.
Esa recomendación tiene implicancias prácticas: ampliar la cobertura obligaría a evaluar costo-efectividad, logística de suministro, prioridades en la programación de invierno y la equidad de acceso. También requiere monitoreo continuo de efectividad en el mundo real y de seguridad, para confirmar que los beneficios observados se mantienen con distintas temporadas virales.
A nivel operativo, algunas redes locales ya están anticipando temporadas: la gobernación de Valparaíso informó que desde el 1 de marzo de 2026 su red asistencial aplica vacunas contra influenza, contra COVID-19 y el anticuerpo Nirsevimab para anticiparse al invierno. La decisión de extender o ajustar la estrategia a nivel nacional quedará en manos del Minsal, que deberá considerar evidencia científica, modelos económicos y la disponibilidad presupuestaria.
En términos de evidencia, el artículo en la Revista Chilena de Pediatría constituye un informe postimplementación temprana y no un ensayo aleatorizado; por ello sus conclusiones son relevantes pero deben interpretarse junto a otros estudios internacionales y datos de vigilancia nacional. Los próximos pasos recomendados por los autores y expertos incluyen análisis más detallados de costo-efectividad, vigilancia de hospitalizaciones por VRS por grupo etario y deliberaciones públicas sobre priorización de recursos para la próxima temporada invernal.