La señal de alerta llegó en mayo. El termómetro económico que elabora mensualmente el Instituto de Políticas Públicas (IPP) de la Universidad Andrés Bello (UNAB) registró su mayor caída en lo que va del año, poniendo freno a la recuperación que el país venía mostrando en los meses previos. El indicador mide 24 variables y da una fotografía integral de cómo se mueve la economía.
El índice cayó 12,5 puntos en un solo mes, pasando de 36,9 a 24,4, y con eso cruzó de cuadrante: de "bien y mejorando" a "bien, pero empeorando". La diferencia no es solo semántica. El primer cuadrante indica que la economía funciona por sobre lo esperado y que la tendencia es positiva. El segundo dice que todavía está bien, pero que el viento está cambiando de dirección.
El informe muestra que durante mayo se registraron trece cambios de cuadrante entre las variables que componen el índice. Doce de ellos fueron negativos. Eso habla de un deterioro amplio, no concentrado en una sola área: los tres subíndices que componen el indicador general terminaron el mes en la misma zona de alerta.
El Subíndice de Expectativas fue el más castigado: cayó casi 20 puntos, desde 54,8 a 34,9. Dentro de ese bloque, la confianza de los consumidores cruzó hacia territorio "mal y empeorando", bajando de 48,8 a 41,3 puntos. El reporte atribuye ese retroceso al malestar de los hogares frente al alza del costo de vida y las dudas sobre el escenario económico futuro, con tensiones geopolíticas de fondo y combustibles más caros tras los ajustes al MEPCO, el Mecanismo de Estabilización de Precios de Combustibles, que es el sistema que regula cuánto sube o baja la gasolina en los surtidores.
También retrocedió el IPSA, el Índice de Precio Selectivo de Acciones que agrupa a las principales empresas de la Bolsa de Santiago. Su variación interanual bajó de 46,3% a 24,9%: el ritmo de alza se moderó de forma considerable respecto al mismo período del año pasado. La mayor volatilidad financiera global fue el factor determinante, según el informe.
El Subíndice de Situación Macroeconómica también retrocedió, aunque de forma más acotada: cayó 1,5 puntos, desde 10,9 a 9,4. El informe del IPP UNAB también apunta al debilitamiento del mercado laboral como una de las presiones que explican el deterioro generalizado de mayo, un mes que en conjunto revirtió la tendencia positiva que venía acumulando la economía chilena desde comienzos de año.
