Crecimiento con freno de mano (de obra) DIEGO NODLEMAN Abogado laboral, socio en GNP Canales Abogados Laborales No es controversial que Chile vive una de sus peores situaciones de empleo, con una desocupación femenina que llega al 10% y una cifra general que le pisa los talones. Frente a ello, el Gobierno acierta en el diagnóstico: el país debe reencontrarse con la senda del crecimiento, y el plan de reconstrucción nacional busca encauzar esa urgencia atrayendo inversión y reactivando la economía.

Pero hay una pieza que el proyecto deja fuera, y es decisiva: la modernización de la normativa laboral. El crecimiento, conviene recordarlo, no se decreta: se construye sobre un mercado laboral capaz de absorber esa inversión y transformarla en empleo formal.

Atraer capitales es condición necesaria, pero no suficiente. Si las reglas que gobiernan la contratación y la “ejecución” del trabajo permanecen intactas, el país corre el riesgo de impulsar el motor sin soltar el freno de mano.

¿Qué hacer, es la interrogante? Tres frentes parecen ineludibles.

El primero, revisar el régimen de terminación del contrato indefinido, dotándolo de certeza y previsibilidad, de modo que contratar deje de percibirse como una decisión casi irreversible: un ejemplo es la “mochila austriaca”, fórmula que sustituye la indemnización por un fondo individual y portable (independiente del seguro de desempleo) al que el empleador aporta mes a mes. El segundo, ampliar los espacios de adaptabilidad de la jornada, asumiendo que la rigidez horaria castiga por igual a la productividad y a la conciliación.