El Arsenal y el Paris Saint-Germain se citan este sábado desde las 13 horas en el estadio Puskas Arena de Budapest, Hungría, para disputar la final de la Champions League, y entre los hombres del banco londinense habrá un argentino con historia en ambos clubes: Gabriel Heinze, que resignó el mando de un equipo propio para convertirse en la mano derecha de Mikel Arteta y que, desde ese rol, transformó al elenco inglés en la escuadra más difícil de perforar de toda Europa. La historia de Heinze con este partido arranca mucho antes de que existiera la posibilidad de jugarlo.
A principios de la temporada 2001/02, dos futbolistas que aún no imaginaban que algún día estarían parados en el borde de un campo de juego compartieron vestuario en el PSG: el mediocampista vasco Arteta y el defensor central, el Gringo. PUBLICIDAD Ahí nació una amistad que sobrevivió carreras, continentes y más de dos décadas.
Fue esa misma amistad la que, a mediados de 2025, llevó a Arteta a insistirle a Heinze para que se sumara al cuerpo técnico de los Gunners y al argentino a aceptar una condición que, para alguien con su trayectoria como director técnico, resultaba poco habitual: dejar de mandar para colaborar. La llegada de Heinze al Arsenal se produjo tras la salida de Carlos Cuesta, quien partió hacia la Serie A para asumir la conducción del Parma con apenas 29 años.
El puesto vacante le abrió la puerta al argentino, que en julio de 2025 aterrizó en Londres con el encargo específico de potenciar la línea defensiva de un equipo que ya era competitivo, pero que necesitaba dar un salto en su consistencia. PUBLICIDAD Lo que ocurrió después quedó registrado en las estadísticas: el Arsenal recibió apenas tres goles en los primeros once partidos de la temporada, con únicamente Liverpool, Manchester City y Newcastle United capaces de marcar.
Al cierre de la Premier League, el equipo acumuló 27 goles en contra en 38 encuentros, la valla menos vencida del torneo. En la Champions, la cifra fue de 6 tantos en toda la competencia.