Un patrullaje de rutina se convirtió en un gran golpe antidrogas el viernes por la tarde en Peñaflor, comuna del sector sur poniente de la Región Metropolitana. Todo partió cerca de las 16:00 horas, cuando una patrulla de la 56ª Comisaría recorría la calle Ilusión y encontró algo que no cuadraba: un auto con el motor encendido, estacionado frente a una vivienda con la puerta abierta y sin nadie adentro.
Los Carabineros verificaron que el vehículo no tenía orden de robo y se acercaron a buscar al conductor. En ese momento, un hombre salió de la vivienda cargando una bolsa transparente con envoltorios de aspecto similar a cocaína. Al notar la presencia policial, intentó volver adentro, pero los uniformados lo siguieron e ingresaron al domicilio.
Lo que encontraron adentro despejó cualquier duda. Seis personas más estaban reunidas alrededor de una mesa, sobre la que había dinero en efectivo y dos paquetes tipo "ladrillo", la presentación compacta en que habitualmente se transportan grandes volúmenes de droga. Los siete presentes fueron detenidos en flagrancia.
El análisis realizado por personal de la SIP (Sección de Investigación Policial, la unidad de investigaciones internas de Carabineros) determinó que la sustancia era clorhidrato de cocaína. En total, la policía incautó 2,2 kilos del alcaloide: dos paquetes ladrillo de cerca de dos kilos y cinco bolsas adicionales con unos 200 gramos.
Además de la droga, la incautación incluyó $8.858.450 en efectivo, entre billetes y monedas de distintas denominaciones, más 13 teléfonos celulares que habrían sido utilizados para coordinar la operación. Los siete detenidos son hombres de nacionalidad chilena.
