Cada año se notifican miles de casos de infecciones adquiridas en centros de salud en Chile. Muchas alargan la hospitalización más de 10 días y algunas son fatales.
La esterilización del instrumental es una de las primeras barreras para evitarlas, y también una de las más subestimadas. Entrar a un hospital no siempre implica solo tratar una enfermedad.
La atención también podría significar una exposición al riesgo de adquirir una infección dentro del propio sistema de salud. Se trata de las infecciones asociadas a la atención de salud (IAAS), que se adquieren dentro de los centros de salud y se mantienen entre las complicaciones más frecuentes en los recintos hospitalarios.
“Cuando analizamos este tipo de eventos, es clave entender que no todos responden a la condición del paciente. Existe una proporción importante que se relaciona con procesos clínicos, y ahí la esterilización del instrumental cumple un rol crítico en la prevención”, explica Nancy Moya, enfermera y Clinical Specialist de Solventum.
Según el Informe mundial sobre prevención y control de infecciones de la Organización Mundial de la Salud, 7 y 15 de cada 100 pacientes en unidades de cuidados intensivos adquieren una infección, dependiendo del nivel de ingresos del país y advierte que, hasta el 70% de estos casos puede prevenirse con medidas adecuadas de control. A lo anterior, se suma que, 1 de cada 31 pacientes hospitalizados presenta al menos una de estas complicaciones, según datos de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC), la agencia de salud pública de Estados Unidos.