El Perú despide a una de sus historias más extraordinarias. Marcelino Abad Tolentino, conocido como ‘Mashico’, falleció el 30 de marzo mientras dormía, a pocos días de cumplir 126 años.
Considerado el hombre más longevo del país y posiblemente del mundo, su caso captó la atención internacional, aunque nunca obtuvo el reconocimiento oficial de Guinness World Records debido a la falta de validación documental completa. El deceso se produjo en una casa hogar donde residía bajo el cuidado del Estado peruano, luego de haber sido incorporado al programa social Pensión 65 del Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social (Midis).
De acuerdo con testimonios recogidos por ese programa, en sus últimos días se le notaba más cansado, aunque mantenía su carácter afable, siempre dispuesto a sonreír y compartir con quienes lo acompañaban. La historia de ‘Mashico’ es también una historia de abandono y resiliencia.
Nació en 1900 en una zona rural de Huánuco y quedó huérfano a temprana edad. Vivió gran parte de su vida en condiciones de extrema pobreza, sin acceso a servicios básicos ni documentos formales durante décadas.
Nunca formó una familia y pasó años en situación de vulnerabilidad, hasta que fue identificado durante la pandemia de COVID-19 por autoridades locales, que gestionaron su incorporación a los programas de asistencia del Estado. Desde entonces, recibió alimentación, cuidados médicos y un espacio digno donde vivir.