Por primera vez en la historia de la Liga Nacional de Básquet de Argentina (LNB), el galardón de MVP (Jugador Más Valioso) de las Finales no recayó en un jugador estadounidense. El elegido fue Sebastián Carrasco, basquetbolista de 26 años nacido en Ancud, en la isla de Chiloé, quien lideró a Gimnasia y Esgrima de Comodoro Rivadavia al título frente a Asociación Atlética Quimsa con una actuación de 19 puntos en el partido decisivo.

"¡Ahí está justamente el chileno, con la bandera, el MVP! Hoy Carrasco fue clave, una serie bárbara, pero hoy fue determinante", se escuchó en el relato del partido. La imagen fue poderosa: el jugador de Ancud recibió el Balón de Oro con la bandera tricolor envuelta a modo de capa mientras la hinchada de "La Magia Verde", como se conoce a los seguidores de Gimnasia, lo vitoreaba a coro: "¡Chileno, chileno, chileno!".

El triunfo de Gimnasia también cargó su propio peso al margen de Carrasco: el club de Comodoro Rivadavia, ciudad ubicada en la Patagonia argentina, conquistó su primer campeonato en 20 años, quebrando el dominio de Boca Juniors, que se había adjudicado las dos ediciones anteriores del certamen.

Para Carrasco, el MVP argentino es la continuación de una racha que define su carrera. El año pasado fue el mejor jugador de las Finales de la liga chilena jugando para la Universidad de Concepción, club con el que también conquistó cuatro de los últimos cinco títulos nacionales. A los 26 años, lleva cinco campeonatos de liga en dos países.

La trayectoria del jugador parte en Ancud, ciudad costera en el extremo norte de la isla de Chiloé. Creció en el seno de una familia ligada al básquetbol y recuerda su infancia como la de cualquier niño del sur de Chile: salir a jugar con los amigos del barrio, muchas veces bajo la lluvia, y volver a casa cubierto de barro. "Tuve la suerte de alcanzar a ser parte de esta generación que se juntaba a jugar afuera", dijo en conversación con La Tercera.

Con el MVP de la LNB en su palmarés y apenas 26 años, quienes lo siguen de cerca coinciden en que la carrera de Sebastián Carrasco todavía no toca el techo.