Una votación que cierra una década de tramitación marcó la jornada en el Senado en Valparaíso, donde la Sala aprobó los cambios a la Ley de Sociedades Anónimas Deportivas. La discusión, marcada por tensión y una ofensiva comunicacional de federaciones, terminó con el avance del proyecto hacia su tercer trámite en la Cámara de Diputadas y Diputados.

El proyecto, presentado por el senador Matías Walker, senador de la República de Chile, resolvió las indicaciones de las comisiones de Constitución, Legislación, Justicia y Reglamento, y de Hacienda. Tras una sesión retrasada y disputada, la iniciativa obtuvo 34 votos a favor y 2 abstenciones, según el conteo oficial del Senado. Los senadores que se abstuvieron fueron Javier Macaya, senador de Chile (Unión Demócrata Independiente, UDI), y Gustavo Sanhueza, senador de Chile (UDI).

Durante la jornada la Asociación Nacional de Fútbol Profesional, ANFP, y varias federaciones cuestionaron el proceso. La ANFP, liderada por Pablo Milad, presidente de la Asociación Nacional de Fútbol Profesional de Chile, afirmó que "no habían sido tomadas en cuenta" en la discusión y acusó una intención refundacional en la iniciativa que, además, contó con el respaldo del gobierno del presidente Gabriel Boric Font, presidente de Chile.

La reforma apunta a cambiar la gobernanza del fútbol profesional y otras disciplinas, incluyendo medidas para terminar con la multipropiedad, obligar la transparencia sobre la identidad de los dueños de clubes, regular conflictos de interés y fortalecer la fiscalización. Uno de los cambios más relevantes es la separación entre la Asociación Nacional de Fútbol Profesional, que organiza la competición, y la Federación de Fútbol de Chile, que regula la actividad a nivel federativo, lo que redefine responsabilidades y rendición de cuentas en el sistema deportivo nacional.

En ese contexto, la aprobación en la Sala se dio bajo la urgencia calificada de discusión inmediata solicitada por el Ejecutivo, un mecanismo que acelera la tramitación parlamentaria. El presidente del Senado, Manuel José Ossandón, presidente del Senado de Chile, fue interpelado por la priorización de la votación, luego de que la iniciativa quedara en segundo lugar en la tabla por detrás de un polémico proyecto sobre suspensión y cumplimiento alternativo de penas privativas de libertad.

Históricamente, la reforma retoma demandas de mayor transparencia y profesionalización que han estado en discusión entre clubes, dirigentes y afición durante años. Quienes ganan con estos cambios son, en teoría, los hinchas y el sistema regulador, que deberían contar con más información y menos conflictos de interés. Pierden poder relativo las estructuras que hoy concentran la organización de torneos y la gestión empresarial, como la ANFP y ciertos propietarios que se benefician de la multipropiedad.

Para el ciudadano común, las implicaciones prácticas son varias: mayor acceso a información sobre quién controla los clubes, potenciales cambios en la gobernanza de las ligas y una fiscalización más estricta que podría afectar la entrada de capital y la gestión deportiva. Estas transformaciones también pueden generar resistencia jurídica o administrativa por parte de clubes e instituciones afectadas, lo que alargará la implementación efectiva.

El siguiente paso es el tercer trámite en la Cámara de Diputadas y Diputados, donde la discusión puede incorporar nuevas indicaciones o enfrentar más rechazo de dirigentes deportivos. Tras diez años de debate, la reforma entra en una etapa decisiva que podría reordenar el negocio del deporte profesional en Chile y cambiar la relación entre federaciones, ligas, dueños y aficionados.