Luciano Cruz-Coke, senador y presidente de Evópoli, se inhabilitó de participar en la votación de la Acusación Constitucional (AC) contra el exministro Nicolás Grau y usó la instancia para plantear una crítica más profunda: el mecanismo constitucional se ha convertido en arma política utilizada en exceso, tanto por la derecha como por la izquierda.

El parlamentario explicó su decisión en Radio Duna como un acto de coherencia. "Me parece que es parte de lo que me corresponde en términos de seriedad", dijo, y añadió que de haber participado, habría votado en contra de la acusación. La razón: el instrumento, a su juicio, ha sido sistemáticamente mal empleado sin distinción de sector político.

Cruz-Coke fue también directo respecto de la gestión de Grau como ministro. Lo calificó de "pésimo" en Hacienda, aunque reconoció que "en economía anduvo un poco mejor". Con todo, subrayó que la ineptitud no alcanza para justificar una AC. La Constitución reserva este mecanismo para infracciones graves al ordenamiento jurídico, no para sancionar errores de gestión o malos cálculos técnicos.

El senador identificó un patrón que se ha agravado en los dos últimos gobiernos: el recurso a la AC sin agotar instancias previas como la interpelación a ministros, las comisiones investigadoras o los proyectos de acuerdo. El uso de estos instrumentos se ha duplicado, según el parlamentario, lo que debilita su eficacia y desvirtúa su propósito original.

La crítica de Cruz-Coke cierra con un llamado que trasciende el caso Grau: "Importa siempre que los que estamos en política mantengamos estas reglas claras; que no se generen conjeturas que siembren, eventualmente, dudas sobre la legitimidad de los procesos", sentenció.