El 21 de abril pasado, Orlando Bloom aterrizó en Santiago con destino a Pirque, donde pasaría los días siguientes dando vida a la nueva campaña global de Casillero del Diablo, el vino más exportado de Concha y Toro.

El actor británico, cuya fama atravesó generaciones gracias a franquicias como "El Señor de los Anillos" y "Piratas del Caribe", llegó al país tras meses de negociaciones entre su equipo y el área de marketing internacional de la viña. Desde la empresa buscaban una figura que describieron como auténtica y sofisticada, reconocible tanto para un millennial que creció con el Legolas de Tolkien como para un adulto que descorcha vino un domingo en casa. Bloom cumplía ese perfil.

Las grabaciones se realizaron en el Centro del Vino Concha y Toro, en Pirque, al sur de Santiago. Allí, en la histórica Bodega Casillero del Diablo, el actor filmó la pieza principal de la campaña: una reinterpretación audiovisual de la leyenda que da nombre a la marca. La historia, parte del folclore vitivinícola chileno, cuenta que a fines del siglo XIX el fundador don Melchor de Concha y Toro inventó el mito del diablo para proteger su mejor reserva de los ladrones que merodeaban la bodega.

Las jornadas fueron largas. Bloom recorrió los jardines y espacios patrimoniales del recinto, participó en una degustación de vinos y conoció el centro turístico. La producción, con equipos internacionales, llevó meses de coordinación previa.

Santiago también tuvo su capítulo. Fuera del set, el actor visitó el centro histórico, el barrio Lastarria y el Parque Metropolitano. Pasó por los restaurantes Bocanáriz, Fukasawa y Casa Las Cujas, tres de los locales más representativos de la escena gastronómica capitalina. Según la empresa, uno de los paisajes que más lo impresionó fue la Cordillera de los Andes, algo comprensible dado su conocido interés por el trekking.

El acuerdo va más allá de una campaña puntual. Desde Concha y Toro señalan que la idea fue desde el principio construir una relación de largo plazo con Bloom como embajador global de la marca. La búsqueda había comenzado en 2025, cuando el equipo de marketing definió que necesitaban una figura capaz de proyectar la nueva etapa internacional de Casillero del Diablo. Meses de selección y negociación terminaron en un contrato que hoy pone a un actor de Hollywood como carta de presentación del vino chileno en el mundo.