En Rancagua, en los minutos finales del partido jugado en el estadio El Teniente, Universidad Católica perdió 1-0 ante O'Higgins y el cierre del encuentro quedó marcado por una disputa entre dos jugadores del cuadro cruzado. Clemente Montes quiso ejecutar un tiro libre en tiempo agregado, pero Matías Palavecino tomó el balón; la discusión derivó en empujones y en un cabezazo de Montes hacia abajo de su compañero, antes de que Palavecino cobrara y el arquero Omar Carabalí evitara el empate con una atajada que terminó en tiro de esquina.
Jorge Contreras, exvolante histórico de Universidad Católica, cuestionó con dureza la reacción del delantero. En declaraciones a RedGol, Contreras dijo que "fue una estupidez, no es una acción de un jugador profesional, maduro", y señaló que ese tipo de conductas no cuadra con la imagen del club.
El exmediocampista añadió además que la acción pudo haber tenido consecuencias disciplinarias si el árbitro Juan Lara la hubiese advertido con claridad. "Menos mal que el árbitro no se dio cuenta, creo que eso determina una expulsión por agresión al compañero", afirmó Contreras, quien habló también de la visibilidad que tienen estas actitudes en equipos con pasado y exigencia como la UC.
Contreras valoró, en paralelo, el cobro de Palavecino, a quien mencionó como exjugador de Coquimbo Unido, y dijo que el remate fue firme y estuvo cerca de entrar, pero que la molestia tras la discusión dejó una imagen negativa en el cierre del partido.
El episodio abre una discusión sobre disciplina interna y profesionalismo en un club que históricamente ha puesto su identidad en la conducta dentro y fuera de la cancha. Hasta el cierre de esta nota, Universidad Católica no se había pronunciado públicamente sobre el altercado, y no hay constancia oficial de sanciones aplicadas. Queda por ver si la dirigencia o el cuerpo técnico de Daniel Garnero adoptan medidas internas tras la derrota y la tensión mostrada en la cancha.