Las imágenes del Teleférico Bicentenario de Santiago se viralizaron en Perú, donde usuarios y medios locales las compararon con el proyecto que aún no entra en operación en el distrito limeño de Miraflores. La reacción fue elocuente: varios comentaristas peruanos escribieron que Chile "les lleva pasos adelante" en infraestructura de movilidad.
La diferencia central no es técnica, sino de propósito. Santiago incorpora el teleférico como parte de su sistema de transporte público urbano; Lima lo concibe como atracción turística. Y el contraste se vuelve más evidente al comparar los estados de avance: el sistema chileno ya está en pruebas técnicas, mientras el peruano, con un 95% de obras terminadas, todavía no tiene fecha de funcionamiento.
Según publicó BioBío Chile, el Teleférico Bicentenario conectará las comunas de Providencia, Las Condes, Vitacura y Huechuraba. El trayecto entre el sector conocido como "Sanhattan", el corazón financiero de Santiago, y la Ciudad Empresarial tomará 13 minutos, una reducción drástica frente a los más de 45 que demanda el mismo recorrido por tierra en hora punta.
La obra operará con 121 cabinas de fabricación europea, con capacidad para diez pasajeros sentados cada una. El sistema podrá movilizar hasta 3.000 personas por hora en cada dirección a lo largo de 3,2 kilómetros, a una velocidad de seis metros por segundo. El Ministerio de Obras Públicas confirmó que será cien por ciento eléctrico, sin emisiones contaminantes.
El arquitecto Francisco Godoy valoró el proyecto en el Diario Financiero. Lo describió como "una mejora relevante para la movilidad metropolitana al conectar Ciudad Empresarial con Providencia en apenas trece minutos". A la vez, advirtió que el desafío no concluye en la integración con el Metro: la presión sobre veredas y espacios públicos ante el aumento de flujos peatonales será una prueba real para el entorno urbano.
En Lima, el Teleférico de Miraflores avanza hacia su certificación. La marcha blanca, es decir, la fase de pruebas con usuarios reales, está prevista para agosto, luego de que una empresa alemana valide el sistema. Los dos cables que sostienen las cabinas, el portante y el tracto, fueron instalados durante la última semana de junio.
El teleférico santiaguino no tiene fecha oficial de inauguración. Su apertura al público depende del resultado de las pruebas técnicas actuales y de la certificación final del sistema.