El Senado prepara la votación en particular de la Ley de Reconstrucción Nacional, pero el Gobierno enfrenta un problema aritmético que ya no puede ignorar. Su mayoría en la Cámara Alta es estrecha y tiene fecha de vencimiento.

El caso más urgente es el del senador Miguel Ángel Calisto, cuyo desafuero ya está en tramitación. A eso se podría sumar el de sus pares Camila Flores y Alejandro Kusanovic, ambos investigados como presuntos autores del delito de fraude al fisco. Si los tres pierden sus escaños, la derecha no solo deja de tener mayoría: podría quedar en minoría directa en la sala.

Frente a ese escenario, según informó BioBío Chile, la Mesa del Senado llamó a buscar un entendimiento en torno al proyecto. Paulina Núñez, de Renovación Nacional (RN), e Iván Moreira, de la Unión Demócrata Independiente (UDI), llevan semanas planteando lo mismo: negociar desde una posición mínimamente favorable es mejor que esperar a perder la ventaja.

La lógica del sector es directa. Mostrar disposición al diálogo mientras aún se tiene algo que ofrecer genera mejores condiciones de negociación. Y si esa apertura se muestra ahora, será más fácil sostenerla ante la eventual pérdida de tres votos.

Sin embargo, la centroizquierda no llega a la mesa sin condiciones. Desde ese sector han advertido que el proyecto "desmantela" el modelo estatal actual. La Moneda, dicen, debe escuchar sus propuestas antes de avanzar.

El camino de los 26 votos, el quórum necesario para la aprobación en el Senado, sigue vigente para la derecha. La tramitación tomará al menos varias semanas, período en el que la salida de Calisto también recalificaría ese quórum. El Gobierno deberá definir qué concesiones está dispuesto a hacer, y el tiempo para hacerlo se acorta con cada semana que pasa.