Powell se despide de la Reserva Federal (y de Trump) sujetando los tipos de interés una vez más El banco central estadounidense mantiene el precio del dinero por la inflación persistente. Su presidente llega al fin de su mandato tras más de un año de ataques de la Casa Blanca a su independencia Para Jerome Powell, “esperar y ver” ha sido una frase fetiche en el último año, un año en el que este hombre tranquilo ha resistido admirablemente a los ataques de Donald Trump.

Este miércoles, el presidente de la Reserva Federal añadió un verbo a esa máxima: “Esperar, ver y marcharse”. Powell ha presidido la que, salvo sorpresa, será su última reunión de política monetaria al frente de la Reserva Federal (Fed), y lo ha hecho con un resultado esperado, que habla de la cautela con la que ha regido los designios del banco central estadounidense desde que Trump regresó a la Casa Blanca decidido a demoler la tradicional independencia de la institución del poder ejecutivo.

Así, los tipos quedan como estaban: en la horquilla del 3,5-3,75%. La decisión responde a un panorama que suma una inflación que se comporta con obstinación y las dudas que se abren en el horizonte sobre el crecimiento de Estados Unidos, país cuya guerra contra Irán ha puesto patas arriba el mercado energético global y amenaza a la economía mundial.

La combinación de un entorno incierto con las presiones de Donald Trump han provocado, de nuevo, una insólita división en la autoridad monetaria: de los 12 miembros con derecho a voto, cuato votaron contra la decisión. Uno, Stephen Miran, economista de referencia de Donald Trump, porque prefería un recorte de tipos.

Otros tres, porque se muestran contrarios a que el comité incluyera un sesgo bajista en el comunicado. Powell ha estado ocho años al frente de la Fed.