En tiempos en los que abundan las secuelas que buscan beneficiarse de la nostalgia y lo conocido, "El Diablo Viste a la Moda 2" ("The Devil Wears Prada 2") llega para demostrar que se puede respetar el legado e ir más allá, justificando su existencia con una historia que habla sobre los desafíos modernos de la moda y el periodismo. A 20 años de su primera entrega, donde Meryl Streep entregó uno de los personajes más emblemáticos de su carrera, regresamos a las oficinas de la revista de moda Runway que sigue dirigiendo la imponente y siempre impecable "Miranda Prestley".

Pero los tiempos han cambiado y ni la propia "Miranda" puede seguir el ritmo de las constantes transformaciones que vive tanto la industria editorial como la moda. Un desastre de relaciones públicas obliga a la publicación a volver a reclutar a "Andy Sachs" (Anne Hathaway) para ayudar a salvar el prestigio de la revista.

La periodista no tarda en descubrir que algunas cosas no han cambiado, pero ella ya no es la misma profesional insegura e inexperta de antes. Nuevamente con David Frankel en la silla del director e inspirándose en los personajes de la novela homónima de Lauren Weisberger, esta secuela evita el camino fácil del homenaje y los guiños constantes a la película original para ir más allá, mostrando que todo cambia, incluso para "Miranda Prestley".

Streep es carta segura y más con un personaje tan icónico como la jefa de redacción de Runway, sintiéndose que los años no pasaran por la tremenda actriz. Acá la vemos enfrentar una época que ha progresado, en la que sus abusos laborales y comentarios mordaces no son aceptables y significan una sanción de recursos humanos.

El diablo ha sido contenido. Aunque sigue siendo una figura de autoridad y sus comentarios continúan siendo demoledores sin necesidad de levantar la voz, se siente como un dinosaurio.