Chile posee uno de los patrimonios marinos más extraordinarios del planeta, desde los bosques de algas del norte hasta los fiordos australes y las islas oceánicas del PacÃfico. Cuidarlo no es solo una obligación ambiental.
Cada 8 de junio, el mundo conmemora el DÃa Mundial de los Océanos, una fecha impulsada por Naciones Unidas para recordar una verdad ineludible: sin océanos sanos no existe equilibrio climático, biodiversidad ni futuro económico sostenible. El océano constituye el soporte vital de nuestro planeta y Chile, con su vasta frontera marÃtima, ha asumido un rol protagónico en la búsqueda de su protección para las futuras generaciones.
Por tanto, esta conmemoración tiene para nosotros un significado aún más profundo. Sabemos que los mares producen más de la mitad del oxÃgeno del planeta; absorben cerca de un tercio del dióxido de carbono generado por las actividades humanas y regulan el clima global.
Sin embargo, también son vÃctimas silenciosas de la contaminación, la sobreexplotación y el cambio climático. En nuestro paÃs, donde tenemos más de 6.400 kilómetros de costa continental y una identidad histórica ligada al PacÃfico, dependemos del océano para la alimentación; el comercio; la pesca; el turismo y el desarrollo cientÃfico.
Chile suele aparecer en los rankings internacionales como un lÃder en protección oceánica. Actualmente, más del 40% de su zona económica exclusiva cuenta con algún grado de protección marina, gracias a parques y reservas creados durante las últimas décadas.