La saga de "Star Wars" puso fin a siete años de silencio cinematográfico con el estreno de "The Mandalorian and Grogu", la primera película de la galaxia muy, muy lejana desde "El Ascenso de Skywalker", de 2019, y con el chileno Pedro Pascal encabezando la andanza. Pero acá no tenemos grandes amenazas a la estabilidad de la galaxia, tampoco eventos que impacten al futuro de la saga ni villanos emblemáticos, sino más bien un capítulo sumamente independiente que funciona como un bienvenido retorno a la aventura de matiné.
Los buenos son muy buenos y los malos muy malos, con un espectáculo que cumple en lo que se puede esperar de una historia de "Star Wars", desde los combates espaciales a las criaturas, pasando por secuencias rimbombantes a visitar nuevos planetas que dan cuenta de la riqueza del universo creado por George Lucas. Aunque, al haber pasado tanto tiempo desde que la franquicia estuvo en la gran pantalla, sorprende lo poco trascendental que resulta dentro del gran esquema de la saga.
Con eventos que se desarrollan luego de la tercera temporada de la serie "The Mandalorian", un texto rápidamente nos actualiza lo que debemos saber para reencontrarnos con el mandaloriano "Din Djarin" (Pascal) junto a su joven aprendiz e hijo "Grogu". La dupla de cazarrecompensas se encuentra trabajando para la Nueva República en la búsqueda y captura de criminales de guerra imperiales dispersos por los rincones más lejanos de la galaxia.
Una nueva misión ordenada por la coronel "Ward" (Sigourney Weaver, cuya incorporación a la saga era inevitable) los lleva a cruzarse con los temidos "Gemelos Hutt" y el mismísimo heredero del imperio Hutt e hijo de "Jabba", "Rotta" (Jeremy Allen White). El largometraje es una misión que se divide en varios actos claramente definidos en una aventura autoconclusiva y donde no es excluyente .
Es un viaje que puede ser disfrutado tanto por las nuevas generaciones como por los conocedores, pues el foco está puesto en la audiencia masiva. Es una película de matiné de tomo y lomo, muy en la línea del espíritu original de la creación de Lucas.