Ante la doble necesidad de potenciar la actividad económica y a la vez sostener la baja de la inflación, el Banco Central se inclinó hoy por privilegiar la primera de ellas. Decidió la baja de 5 puntos en los encajes bancarios a partir de abril, lo que dejará más dinero en la calle y más fondeo para los bancos a la hora de prestar.

El Directorio del BCRA dispuso no prorrogar la norma que había establecido un incremento transitorio de 5 puntos porcentuales de encajes en bonos, sancionada en agosto y renovada en noviembre con vigencia hasta el próximo 31 de marzo. La entidad que preside Santiago Bausili decidió no extender la vigencia de esa medida transitoria, que había llevado los encajes a su nivel más alto de los últimos 30 años.

De esa forma, a partir del 1 de abril se relajará el esquema monetario con la intención de acelerar el proceso de remonetización que intenta el Gobierno para poner en marcha la reactivación de la economía. El rígido sesgo contractivo que viene mostrando la política monetaria tendrá, de ese modo, un leve giro en sentido contrario.

En medio del duro momento recesivo que atraviesan algunos sectores económicos, en febrero la base monetaria mostró una reducción del 1% medida en términos reales. Los encajes bancarios son un porcentaje de los depósitos en pesos o dólares que los bancos deben mantener inmovilizados en el Central.

Cada vez que un cliente hace un depósito, bajo cualquier instrumento, el banco transfiere parte de esos fondos a una cuenta en el BCRA en el que quedan inmovilizados o “encajados”. Su objetivo es garantizar fondos suficientes ante eventuales retiros masivos y opera como herramienta de política monetaria, ya que su modificación afecta directamente la cantidad de dinero circulante, con un impacto directo sobre la inflación.