La ‘mierdificación’ de internet: qué podemos hacer para no navegar en un basurero Nuestros políticos, también los europeos, crearon un entorno legislativo ‘mierdogénico’ en el que las peores ideas de las peores personas son las que más dinero generan El mundo necesita explicaciones: ¿por qué los servicios de internet de los que dependemos son cada vez peores, por qué están empeorando ahora y qué podemos hacer al respecto? La palabra mierdificación no solo responde a estas preguntas, sino que también nos sirve para denunciar de qué forma ha contribuido la UE, a pesar de que cuenta con los medios, los motivos y la oportunidad de dar la vuelta a la situación.
La mierdificación describe el proceso de degradación característico de las plataformas: al principio, se portan bien con los usuarios, al mismo tiempo que buscan la forma de fidelizarlos. En cuanto los responsables de una plataforma saben que los usuarios están fidelizados y no pueden irse así como así, empiezan a tratarlos peor (los espían, los manipulan, los bombardean con anuncios) para atraer a clientes del mundo de la empresa, que también acaban fidelizados, porque necesitan a los usuarios cautivos.
Por último, la plataforma elimina el valor que aportaba y no deja más que un valor residual que es el mínimo necesario para mantener a los usuarios atrapados en la plataforma y a las empresas atrapadas en los usuarios. Ese valor se transfiere a los directivos y los accionistas y la plataforma se convierte en un montón de mierda.
Una vez que hemos descubierto este patrón, es fácil reconocerlo en todas partes: Amazon, Uber, Google, Apple y, por supuesto, X [antes Twitter]. Los dueños de las plataformas se han apoderado de la vida digital y cobran peaje a quienes la transitan.
Esta descripción nos ayuda a ver la mierdificación en el mundo, pero no explica su auge actual. ¿Por qué están hundiéndose las plataformas justo ahora?