El Instituto Nacional de Estadística y Censos, Indec, informó que el Índice de Precios al Consumidor tuvo una variación de 2,88% en enero de 2026. En ese contexto, el Gobierno aplicó la fórmula de movilidad que desde abril de 2024 actualiza prestaciones cada mes según la inflación de dos meses antes.
La Administración Nacional de la Seguridad Social, ANSES, publicó la resolución 38/2026 y fijó valores que rigen desde el 1 de marzo de 2026. El haber mínimo garantizado quedó en $369.600,88 (pesos argentinos). El haber máximo será $2.487.063,95. La base imponible mínima para aportes se estableció en $124.481,49 y la máxima en $4.045.590,45. La Pensión Universal para el Adulto Mayor, PUAM, pasó a $295.680,70 y la Prestación Básica Universal, PBU, a $169.075,53. El director de ANSES, Fernando Bearzi, aprobó la norma, que se apoyó en la Disposición 2/2026 de la Subsecretaría de Seguridad Social. Consecuencias Las actualizaciones mensuales buscan reflejar la inflación con mayor rapidez que el mecanismo trimestral anterior, por lo que los pagos de marzo incorporan la suba medida en enero. Esto beneficia en términos nominales a jubiladas y jubilados, y a perceptores de PUAM y PBU, quienes verán ajustes más frecuentes. Al mismo tiempo, aumentan las demandas fiscales sobre el erario público argentino si la inflación sigue alta.
El cambio de 2024, formalizado por el Decreto 274/2024 firmado por Javier Milei, presidente de Argentina, modificó la regla de movilidad previsional para acelerar los ajustes. Históricamente, fórmulas más frecuentes ayudan a preservar el poder adquisitivo en entornos inflacionarios, pero elevan la presión sobre el gasto público. Quienes ganan son los pensionados que perciben ingresos bajos de manera inmediata. Quien pierde potencialmente es el Estado, que enfrenta mayores obligaciones si la inflación no cede. Relevancia para Chile La medida es un tema interno argentino, pero tiene relevancia regional. Para lectores chilenos conviene saber que estos cambios son parte de la respuesta de gobiernos latinoamericanos a periodos de alta inflación. Además, puede interesar a residentes argentinos en Chile y a familias que reciben remesas desde Argentina. No hay impacto directo sobre la política previsional chilena, pero el caso sirve como antecedente sobre cómo se pueden indexar pensiones en contextos inflacionarios.