Miles de fanáticas de BTS en Chile llevaban días en vilo cuando la ministra de Deportes, Natalia Duco, apareció este viernes para ofrecer las primeras salidas concretas al impasse con el Estadio Nacional. El uso del coliseo central del recinto de Ñuñoa sigue sin autorización, pero la secretaria de Estado abrió dos posibilidades para que los shows del grupo surcoreano puedan concretarse: instalar una estructura protectora sobre la cancha o trasladar los conciertos a la Explanada Sur o al sector de Cerrillos.

La negativa del Instituto Nacional del Deporte (IND), organismo que administra los principales recintos deportivos del país, tiene meses de historia. Según Duco, el proceso de evaluación comenzó en septiembre de 2025, cuando la productora DG Medios presentó su primera solicitud. Desde entonces, el organismo identificó tres problemas sin resolver: el escenario circular de 360 grados exige una producción que pesa cerca de 600 toneladas, la recuperación de la cancha no está garantizada, y existe el riesgo de comprometer el calendario deportivo del recinto en los meses posteriores a los shows.

La ministra fue tajante al separar responsabilidades. El IND nunca firmó un contrato ni emitió una resolución administrativa que autorizara los conciertos. La venta de entradas fue una decisión unilateral de DG Medios, adoptada mientras la evaluación técnica todavía seguía su curso. "No hubo contrato, reserva ni acto administrativo que autorizara el uso del coliseo central", señaló.

El conflicto adquirió temperatura política un día antes, cuando Germán Codina, delegado presidencial de la Región Metropolitana y representante del Gobierno central en Santiago, afirmó públicamente que se buscaba una fórmula para que los shows se realizaran en el Nacional. Las palabras de Duco el viernes operaron como una rectificación: el coliseo central no es una opción mientras DG Medios no acredite que puede proteger la infraestructura deportiva.

BTS no es solo una banda de K-Pop (música pop de origen surcoreano). En Chile, el grupo tiene una de las comunidades de seguidoras más activas de Latinoamérica, organizadas bajo el nombre ARMY. Para muchas, estos conciertos representan años de espera y una identidad cultural construida mucho antes del anuncio de las fechas. La incertidumbre sobre el recinto tiene la textura de una promesa que aún no tiene respuesta.

Hasta el cierre de esta nota, DG Medios no se había pronunciado sobre si alguna de las alternativas planteadas por el Ministerio es viable para una producción de esta escala, y las fechas de los conciertos no registraban cambios oficiales.