Salud menstrual más consciente y sustentable Cada vez más se ha puesto foco en los componentes presentes en productos de higiene menstrual de uso cotidiano, algunos de los cuales podrían tener efectos negativos tanto para la salud como para el medioambiente. En el Día de la Salud Menstrual, buscamos algunas alternativas más conscientes y sustentables.

Tampones, toallas higiénicas, protectores diarios y ropa absorbente forman parte de la rutina de millones de personas. Sin embargo, distintos estudios han detectado en estos productos sustancias potencialmente problemáticas, entre ellas derivados del plástico, fragancias sintéticas, ftalatos, bisfenoles y PFAS, conocidos como “químicos permanentes” por la dificultad que tienen para degradarse.

Además de las dudas que existen sobre sus efectos en la salud, el impacto medioambiental también preocupa. Tal como publicó anteriormente Paula, se calcula que cada año se desechan alrededor de 100 mil millones de productos menstruales que terminan en vertederos y océanos.

“Una toalla higiénica tarda aproximadamente 500 años en degradarse y el aplicador del tampón incluso más”, explicó Paula Valenzuela, fundadora de Mia Luna, empresa chilena de salud menstrual. “Esto se debe a que contienen sustancias como látex, dioxinas, polvos absorbentes y otros químicos que dañan el medioambiente y los mantos acuíferos”.

Y de acuerdo con un artículo publicado por la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, estos compuestos no solo generan preocupación por su impacto ambiental. También podrían afectar la salud de quienes utilizan estos productos, ya que varios de ellos son considerados disruptores endocrinos, sustancias químicas capaces de alterar el funcionamiento hormonal y, a largo plazo, influir en la salud reproductiva.