La selección tunecina terminó el Mundial 2026 envuelta en un escándalo que va más allá del resultado deportivo. Según informó BioBío Chile, ocho de sus jugadores dieron positivo por clenbuterol, una sustancia prohibida por el Código Mundial Antidopaje, en controles realizados durante el torneo.
El clenbuterol es un agente utilizado en medicina veterinaria como promotor del crecimiento en el ganado. En México, uno de los tres países anfitriones del Mundial 2026 junto a Estados Unidos y Canadá, su uso en animales está autorizado, y sus trazas pueden aparecer en productos cárnicos distribuidos al consumo humano. Esa es la hipótesis que manejarían los representantes tunecinos para explicar los casos: contaminación alimentaria y no dopaje intencional.
El argumento no es nuevo en el fútbol internacional. En torneos anteriores disputados en suelo norteamericano se registraron casos similares por la misma sustancia, y varios deportistas lograron ser absueltos tras acreditar que la contaminación provino de alimentos locales.
Túnez había quedado eliminada sin avanzar de la fase de grupos. La FIFA, la Federación Internacional de Fútbol Asociación, no había emitido un pronunciamiento oficial al momento de publicarse esta información. El proceso antidopaje establece que los jugadores presenten su defensa antes de que se aplique cualquier sanción, una instancia que habitualmente se extiende por semanas.