El canciller de Bolivia, Fernando Aramayo, consideró que el decreto del presidente chileno José Antonio Kast con el que se ordena militarizar la frontera y construir “barreras físicas” entre ambos países no afectará las relaciones bilaterales porque estas están cimentadas en “el principio de buena fe”. “Estamos actuando bajo el principio de buena fe y creemos que estas decisiones las han tomado porque de pronto sienten que ese es el camino y habrá que conversarlo”, manifestó Aramayo en una entrevista con la radio Erbol.
El denominado “Plan Escudo Fronterizo” dispuesto por el presidente Kast en su primer día de gobierno busca combatir la inmigración ilegal, el narcotráfico y el crimen organizado. El plan incluye la militarización de la frontera norte con Perú y Bolivia, y la construcción de zanjas, cercos electrificados y muros de seguridad de 5 metros de altura, según información oficial.
La decisión se asumió en un contexto de acercamiento entre Santiago y La Paz, luego de casi medio siglo sin relaciones diplomáticas plenas por el reclamo boliviano de acceso soberano al océano Pacífico, perdido en una guerra con Chile en 1884. El distanciamiento se profundizó en los últimos años a raíz de la demanda marítima interpuesta por Bolivia ante la Corte Internacional de Justicia en 2013 y el juicio que inició Chile ante el mismo organismo por las aguas del Silala en 2016.
Con el cambio político en los dos países y la voluntad expresada por los nuevos gobernantes de fortalecer el vínculo diplomático, surgió la expectativa acerca del inicio de un nuevo capítulo en la relación bilateral. De hecho, el boliviano Rodrigo Paz participó en el acto de investidura de Kast y afirmó ante los medios chilenos que “siempre es mejor el futuro que el pasado” en referencia a las relaciones entre ambos países.
En ese marco, la noticia de la construcción de barreras en la frontera supuso “un balde de agua fría”, según algunos analistas políticos como Raúl Peñaranda. “Paz y Kast se estaban tomando la mano, se estaban dando ‘piquitos’ y este es un balde de agua fría, una señal inamistosa de Chile y va a generar repercusión”, afirmó Peñaranda, quien también es periodista y director de un medio digital de noticias.
