Ucrania lamentó este domingo cuatro muertos y casi 100 heridos en un bombardeo ruso con medio millar de drones y decenas de misiles, incluido el sistema hipersónico Oréshnik, un ataque que llevó al país del presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, a solicitar más ayuda en defensa aérea y presión sobre Rusia. Según explicó la Fuerza Aérea de Ucrania, Kiev fue el "principal objetivo" de este nuevo bombardeo, en el que Rusia empleó 690 sistemas de ataque aéreo, entre drones y misiles.
Los militares ucranianos indicaron en un primer momento que Rusia usó, entre otros, 54 misiles de crucero y más de 30 misiles balísticos, aunque posteriormente informaron de que las tropas de Moscú usaron también el misil hipersónico Oréshnik. Yuri Ignat, portavoz de la Fuerza Aérea, indicó que ese sistema, capaz de moverse a una velocidad de entre 2,5 y tres kilómetros por segundo según Moscú, figuraba entre los 690 sistemas ofensivos.
Zelenski condenó el ataque, en el que acusó al jefe de Estado ruso, Vladímir Putin, de continuar "golpeando edificios residenciales con sus misiles". El ataque ruso dañó "docenas de edificios residenciales y varias escuelas", según Zelenski, que precisó que el bombardeo dejó "prácticamente destruido" el Museo de Chernóbil, además de causar daños, entre otros edificios, en el del Museo de Arte Nacional.
También sufrió ligeros daños el Ministerio de Asuntos Exteriores, según informó el jefe de la diplomacia ucraniana, Andrí Sibiga. Moscú llama el ataque "respuesta a ataques terroristas" Pese a que Kiev lamentó daños civiles que mostraron en sus redes sociales el propio Zelenski y Sibiga, desde Rusia, el Ministerio de Defensa confirmó este domingo el uso de varios tipos de misiles -incluido el hipersónico Oréshnik, uno de los más avanzados que tiene el país- contra objetivos militares en Ucrania.
Según el parte castrense, el ataque masivo se llevó a cabo "en respuesta a los ataques terroristas de Ucrania contra objetivos civiles en Rusia". El subjefe del Consejo de Seguridad de Rusia y antiguo presidente del país, Dmitri Medvédev, señaló que el ataque masivo fue una represalia por el reciente ataque contra una residencia de estudiantes en Lugansk, región ucraniana ocupada por los militares rusos, en el que fallecieron 21 personas y más de 40 resultaron heridas.