Seis de cada diez santiaguinos tienen que salir de su comuna todos los días para ir al trabajo o al colegio. Es una de las conclusiones de un estudio de la Cámara Chilena de la Construcción (CChC), el principal gremio del sector inmobiliario y de obras civiles del país, que radiografió el uso del suelo en Santiago para entender por qué los barrios de la capital funcionan como zonas de descanso más que como espacios urbanos completos.

La explicación es directa: el 80% de las manzanas de Santiago tiene un uso exclusivamente residencial. El análisis examinó más de 43.500 manzanas en 34 comunas del área urbana de la Región Metropolitana (RM), cruzando datos del Servicio de Impuestos Internos (SII). Solo el 20% combina vivienda con comercio, servicios o equipamiento como salud, educación y cultura.

"Estos datos reflejan cómo la falta de mixtura urbana afecta directamente la vida cotidiana de las personas", dijo Nicolás León, gerente de Estudios y Políticas Públicas de la CChC. Según él, el 61% de los santiaguinos debe salir de su comuna para trabajar o estudiar, y el 31% percibe que su barrio no tiene actividad durante todo el día.

Este desequilibrio se paga con tiempo y dinero. De acuerdo al Panel Ciudadano 2026, el 59% de los residentes de Santiago destina cada mes el 10% de los ingresos del hogar solo a transporte. Desplazarse de un extremo al otro de la ciudad tiene un costo que no aparece en ningún contrato de arriendo, pero que las familias sienten en el bolsillo mes a mes.

El gremio define la "mixtura urbana" como la coexistencia de usos distintos dentro de una misma manzana: viviendas junto a almacenes, consultorios médicos, colegios y espacios culturales. Actualmente, el 20% de manzanas que ya tiene esa mezcla concentra al 36% de la población, cerca de 2,1 millones de personas.

La CChC llama a crear incentivos para instalar comercios y servicios en zonas hoy exclusivamente residenciales. El foco está en reducir los desplazamientos diarios que obligan a millones de personas a cruzar la ciudad para resolver necesidades que, con una mejor distribución del suelo, podrían cubrirse a metros de sus casas.