Ofrecen $2.000 dólares por ser “consultor de masturbación” para una IA: ¿Qué dicen los expertos? Además de ser una oferta laboral muy particular, hay implicancias científicas y de salud.
El avance de la inteligencia artificial ya no solo redefine el entorno laboral y los procesos productivos, sino que se adentra decididamente en los espacios más íntimos de la privacidad humana. Joi, una plataforma tecnológica especializada en el desarrollo de acompañantes virtuales, ha generado un intenso debate tras lanzar una disruptiva convocatoria de empleo.
El sitio incorpora a diez “consultores de masturbación” que, durante un periodo de cuatro semanas, ponen a prueba su última herramienta interactiva basada en chatbots conversacionales. El salario estipulado para cada seleccionado asciende a los 2.000 dólares mensuales.
El propósito central de esta investigación radica en evaluar empíricamente de qué manera las sesiones de autoestimulación diaria, guiadas mediante instrucciones de voz e interacciones automatizadas, impactan en factores cotidianos de salud y bienestar. Revisa también: Reticencias científicas y éticas A pesar del optimismo corporativo, la inserción de algoritmos en el afecto y la sexualidad genera profundas dudas en la comunidad científica.
Voces expertas advierten que la evidencia es insuficiente para determinar si una máquina puede mitigar el vacío de la desconexión humana. Asimismo, la automatización del sector erótico despierta reticencias ante el temor de que estas interfaces terminen desplazando a las experiencias reales en cualquiera de sus modos.