El Ejército de Israel ejecutó este miércoles una operación aérea dirigida contra el mando de la Fuerza Raduán, el brazo de élite del partido-milicia chií Hezbolá. La acción militar ocurre pese al acuerdo de alto el fuego que se encontraba en vigor desde mediados de abril, lo que supone una nueva escalada en el complejo escenario de Oriente Próximo.

«Con la aprobación del primer ministro, Benjamin Netanyahu, y del ministro de Defensa, Israel Katz, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) han atacado al comandante de la Fuerza Raduán de la organización terrorista Hezbolá en Beirut con el objetivo de eliminarlo», ha anunciado la oficina del jefe del Ejecutivo israelí. En un breve comunicado, ha señalado que los integrantes de esta unidad de élite «son responsables de los disparos dirigidos contra comunidades israelíes y de los ataques contra soldados de las FDI».

«Ningún terrorista goza de inmunidad; el largo brazo de Israel alcanzará a todos los enemigos y asesinos. Prometimos garantizar la seguridad de los residentes del norte.

¡Así es como actuamos y así es como seguiremos actuando!», ha asegurado. La agencia de noticias libanesa NNA ha informado de un ataque aéreo de Israel contra Ghobeiri, a las afueras de Beirut, sin que por el momento haya confirmado posibles víctimas.

Por su parte, la cadena de televisión Al Manar, vinculada al grupo chií, ha señalado que el ataque «tuvo como objetivo un edificio residencial en Haret Hreik, en los suburbios del sur de Beirut, con varios misiles» y que ha dejado «varios heridos», sin dar más detalles. Se trata del primer ataque de Israel contra la capital libanesa desde el pasado 8 de abril, cuando lanzó una oleada de bombardeos dejando en una sola jornada más de 250 muertos y 1.150 heridos.