Madrid, 19 mar (EFE).- Un estudio publicado este jueves, describe por primera vez cómo circula el agua subterránea en la Antártida, concretamente en los lagos de agua dulce de la isla Decepción, que están conectados con el océano bajo tierra y responden a las mareas. Se trata de un análisis pionero liderado por el CSIC para explicar cómo se mantienen esos lagos y que, por primera vez, detalla el funcionamiento del sistema de agua subterránea que alimenta varios lagos de la isla, formados por depósitos volcánicos muy permeables.
En un comunicado, el Centro Superior de Investigaciones Científicas español señala que el estudio, realizado durante las campañas antárticas 2024 y 2025, muestra que una parte importante del deshielo y la lluvia se infiltra, generando una recarga anual que equivale al 41 % de la precipitación. Si bien se encuentran en cráteres cerrados, los expertos han comprobado que los lagos están conectados con el mar a través del subsuelo y reaccionan incluso a las mareas.
Se trata de un comportamiento poco habitual en ambientes polares y volcánicos, que permite proponer un nuevo modelo hidrogeológico de la isla y ayuda a anticipar cómo podría cambiar con el calentamiento y la degradación del suelo permanentemente helado (permafrost). Ese trabajo, liderado por el investigador Jorge Jódar, del Instituto Geológico y Minero de España del CSIC (IGME-CSIC), proporciona “la primera caracterización integral del funcionamiento de un sistema acuífero en la Antártida”, según los expertos, es decir, la primera descripción completa de cómo circula el agua subterránea en este entorno.
Incluye además la “primera estimación del gradiente isotópico altitudinal”, un análisis para identificar cuál es el origen del agua de recarga del acuífero, procedente de la nieve y la lluvia, según la altitud. Vulcanismo activo La isla Decepción combina vulcanismo activo, glaciares, lagos y un complejo sistema de suelo permanentemente helado -permafrost- cuya dinámica estacional condiciona el comportamiento hidrológico de la isla.
Hasta la fecha, el sistema de aguas subterráneas de la isla seguía siendo bastante desconocido, por lo que entenderlo resulta clave para interpretar la evolución de los lagos, la respuesta del terreno al calentamiento global y la interacción entre agua dulce y agua marina en un ambiente extremo como el de la isla. Según el análisis, el sistema acuífero está formado por sedimentos de origen volcánico (piroclásticos) muy permeables, capaces de infiltrar con gran eficiencia el agua procedente de la lluvia y, especialmente, del deshielo estival.