Resulta inolvidable el momento en que Gonzalo Montiel se acercó al punto penal durante la final del Mundial de Fútbol en Qatar 2022. Su concentración y seguridad quedaron reflejadas en cada gesto: acomodó la pelota, relajó el cuello y, tras una respiración profunda, ejecutó el disparo que consagró a la Argentina como campeona del mundo.

La doctora Sandra Rossi, especialista en medicina del deporte, directora del laboratorio de neurociencias en el Club Atlético River Plate, contó anteriormente en Infobae, que Montiel, surgido del plantel millonario, entrenó con ejercicios de neurociencia desde pequeño, incluyendo este tipo de respiraciones. PUBLICIDAD Existen diversos estudios que han comprobado la interacción entre esta acción y las emociones.

Además, una investigación halló nuevas conclusiones: la respiración lenta y la exhalación prolongada pueden alterar la actividad cerebral y, con ello, la forma en que una persona decide asumir riesgos. Un estudio del Instituto Alemán de Nutrición Humana Potsdam-Rehbrücke y Charité—Universitätsmedizin Berlin, publicado en Neuron, encontró que controlar de manera deliberada el ritmo respiratorio modifica la actividad cardíaca y cerebral, y favorece decisiones más audaces al aumentar la sensibilidad a las recompensas.

PUBLICIDAD El autor principal Wenhao Huang afirmó: “Nuestro estudio subraya así el papel transformador de las intervenciones basadas en la respiración. La interacción entre la respiración y la dinámica cardíaca hace que el cerebro sea más receptivo a las recompensas”.

El trabajo observó a 41 adultos sanos en un entorno de investigación multimétodo. Los participantes tomaron decisiones de riesgo mientras seguían indicaciones visuales para respirar en su ritmo habitual o más despacio, con una relación de inhalación-exhalación de 2:8.