La psicología detrás de los retos virales que empujan a los adolescentes a asumir riesgos La noticia de varios niños que tuvieron que ser operados en Chile tras ingerir imanes encendió hace algunas semanas las alertas sobre los famosos “desafíos” que se difunden en redes sociales. Un reciente estudio realizado por la Universidad Andrés Bello constató que 3 de cada 10 adolescentes participan de ellos, lo que llama a preguntarse: ¿qué los lleva a realizar acciones que pueden incluso poner en riesgo su vida?
“Si tus amigos saltan de un puente, ¿tú también lo vas a hacer?”. La frase, repetida por generaciones de madres y padres chilenos, vuelve a cobrar sentido ante una serie de desafíos virales difundidos en redes sociales y que han llevado a adolescentes a asumir “challenges” que incluso podrían poner en peligro su salud.
En marzo pasado, el Hospital Clínico de Magallanes alertó por un peligroso reto viral en TikTok que provocó quemaduras en varios menores, quienes se aplicaron desodorantes o aerosoles directamente sobre la piel, jugando a quién resistía el dolor el mayor tiempo posible. A ello se suman otros challenges difundidos por TikTok o Instagram, que incitan a jóvenes a realizar retos para conseguir más seguidores realizando actos que atentan contra la salud.
Hablamos de tareas que van desde consumir paracetamol en exceso para ser hospitalizados hasta tragar imanes pequeños con el fin de que estos se unan al interior del estómago. Ambas situaciones provocan situaciones graves de salud: daño hepático en el caso de consumir fármacos y perforación del estómago o intestino en el caso de los imanes.
Aunque históricamente han existido retos virales en internet, este fenómeno es mucho más complejo que sólo hacer “tonterías adolescentes”: nos lleva a preguntarnos qué lleva a que un adolescente participe en desafíos que incluso podrían poner en riesgo su vida. Entendiendo el cerebro adolescente La participación en estos desafíos responde a una combinación de factores emocionales, sociales y neuropsicológicos propios de la adolescencia, precisa Jonathan Martínez, psicólogo y director del Magíster en Educación Emocional y Convivencia Escolar de la Universidad Andrés Bello (UNAB).